Por qué una sola cifra no basta
El aire comprimido transporta tres familias de contaminantes: partículas sólidas, agua y aceite. La ISO 8573-1 asigna una clase a cada una, y la especificación se escribe con tres clases en un orden fijo. Una expresión como 1:4:1 describe partículas, agua y aceite respectivamente: es un aire limpio y seco para procesos exigentes, no un nivel genérico de calidad.
Qué significa cada cifra de clase
| Contaminante | Qué controla esa clase |
|---|---|
| Partículas | Tamaño y cantidad de contaminantes sólidos que quedan en el aire tras la filtración |
| Agua | Contenido de agua, normalmente expresado como punto de rocío a presión, es decir, la temperatura a la que el agua condensa a la presión de la tubería |
| Aceite | Contenido total de aceite líquido, en aerosol y en fase gaseosa, incluido el vapor de aceite que atraviesa los filtros coalescentes |
Cuanto menor la cifra, más limpio. Los límites concretos de cada cifra los fija la norma, y como el límite del agua depende de la presión, un valor de punto de rocío solo tiene sentido si se indica también la presión.
De dónde salen estas clases en un sistema real
- Partículas - De la cadena de filtración. El prefiltro protege la etapa coalescente; el filtro fino final determina la clase entregada.
- Agua - Del secador. El frigorífico alcanza un punto de rocío a presión algo superior al de congelación; el desecante llega mucho más bajo, a costa de aire y energía de regeneración.
- Aceite - Del tipo de compresor y de la etapa coalescente en conjunto. La compresión libre de aceite y la inyección de aceite con filtración parten de puntos muy distintos.
Un error caro
Comprar solo filtros para cumplir la clase de aceite y descuidar el secador es una práctica habitual: el aire queda libre de aceite pero húmedo, y la corrosión y los fallos de herramientas que causa el agua son justo lo que esa especificación pretendía evitar. La clase de calidad del aire es un conjunto, y el eslabón más débil de los tres decide lo que el proceso recibe de verdad.
No basta con comprarlo: hay que vigilarlo
Una clase es una promesa de rendimiento, y el rendimiento depende del estado. Los cartuchos coalescentes se obstruyen poco a poco, los purgadores fallan y los sensores de punto de rocío se desvían. Un sistema especificado con clases estrictas necesita comprobaciones de caída de presión y pruebas de purga dentro del plan de mantenimiento; si no, la clase solo es cierta el día de la puesta en marcha.
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