Si su compresor se deteriora progresivamente, está al final de su vida útil o ya no satisface sus necesidades, quizá sea el momento de informarse sobre las opciones disponibles y sobre cómo sustituir el equipo antiguo por uno nuevo. Comprar un compresor nuevo no es tan sencillo como comprar un artículo nuevo para el hogar, por lo que este artículo lo aborda desde la perspectiva de si realmente merece la pena cambiarlo.
¿Necesito realmente cambiar el compresor?
Empecemos por el coche. La primera vez que uno saca un coche recién estrenado del aparcamiento no piensa en comprar otro. Con el tiempo, las averías y las reparaciones se hacen más frecuentes, uno empieza a dudar de si merece la pena poner una tirita sobre una herida grande y quizá comprar un coche nuevo resulte más rentable. Con el compresor pasa como con el coche: conviene fijarse en los indicadores, porque son ellos los que avisan de si realmente hay que cambiarlo. El ciclo de vida del compresor es similar al del automóvil. Cuando el equipo es nuevo y está en buen estado, no hay que preocuparse ni plantearse si hace falta uno nuevo. Pero cuando el compresor empieza a fallar, pierde rendimiento y los costes de reparación suben, es momento de hacerse una pregunta importante: ¿toca cambiar mi compresor?
La necesidad de cambiar el compresor depende de muchas variables, que iremos viendo en este artículo. Repasemos algunos indicadores que pueden anticipar la conveniencia de sustituirlo.
1.
Un indicador sencillo de que el compresor va mal es una parada injustificada durante el funcionamiento. Según la estación y el tiempo, su compresor puede detenerse por una temperatura ambiente demasiado alta o por sobrecalentamiento. La causa puede ser sencilla, como un enfriador obstruido que hay que despejar o un filtro de aire sucio que hay que sustituir, o puede tratarse de un problema interno más complejo que deba atender un técnico certificado en aire comprimido. Si la parada se resuelve sopleteando el enfriador o cambiando el filtro de aire o de admisión, no hace falta cambiar el compresor: basta con mantener al día su mantenimiento. Pero si el problema es interno y se debe al fallo de un componente principal, tendrá que valorar el coste de la reparación frente al de un equipo nuevo y decidir lo que más convenga a su empresa.
2.
Si en su planta aparece una caída de presión, puede ser indicio de varios problemas que conviene tratar cuanto antes. Normalmente, la presión de consigna del compresor es superior a la necesaria para el funcionamiento estándar. Es importante conocer la presión de consigna de los usuarios finales (los equipos que funcionan con aire comprimido) y ajustar la presión del compresor a esas necesidades. Los operadores de las máquinas suelen ser los primeros en notar la caída de presión, porque una presión baja detiene los equipos que están manejando o provoca problemas de calidad en el producto fabricado.
Antes de plantearse cambiar el compresor por una caída de presión, conviene conocer bien su sistema de aire comprimido y confirmar que ninguna otra variable u obstáculo la provoca. Es muy importante revisar todos los filtros en línea y asegurarse de que los cartuchos no estén completamente saturados. También es importante revisar la red de tuberías y comprobar que el diámetro se ajuste a la distancia de transporte y a la capacidad del compresor (HP o KW). No es raro que una tubería de diámetro pequeño que recorre una distancia larga provoque una caída de presión que acaba afectando al usuario final (los equipos).
Si los filtros y la red de tuberías están correctos y la caída de presión persiste, puede indicar que el compresor se ha quedado pequeño para las necesidades actuales de la instalación. Es un buen momento para revisar si se han añadido equipos y necesidades de producción. Si la demanda y el caudal requerido han aumentado, el compresor existente no podrá entregar a la instalación el caudal suficiente a la presión necesaria y se producirá una caída de presión en todo el sistema. En ese caso, lo mejor es contactar con un especialista en ventas de aire comprimido para realizar un estudio de consumo, conocer mejor sus necesidades actuales y determinar el equipo adecuado para cubrir las presentes y las futuras.
